Maestros.
Durante su formación, Rembrandt tuvo dos maestros fundamentales que marcaron su camino artístico. El primero fue Jacob van Swanenburgh, en Leiden, quien le enseñó las bases del dibujo, la composición y el uso del claroscuro, técnica que más tarde dominaría con genialidad. Más tarde, estudió en Ámsterdam con Pieter Lastman, un reconocido pintor barroco, de quien aprendió la importancia del color, la expresión emocional y las escenas bíblicas llenas de dramatismo. Gracias a ellos, Rembrandt desarrolló el estilo profundo y luminoso que lo convirtió en uno de los grandes maestros de la pintura universal.

Pieter Lastman

Jacob Swanenburgh
